Memoria Histórica y Democrática

El Gobierno de España acredita que Ulpiano Alonso sufrió persecución ideológica en el franquismo con una Declaración de Reconocimiento y Reparación Personal

También se declara ilegal e ilegítimo el tribunal que juzgó a esta histórica figura política y sindical del siglo XX, así como se anula su condena

Ulpiano Alonso junto a su familia

El Gobierno de España ha confirmado que Ulpiano Alonso padeció persecución por razones políticas e ideológicas durante la dictadura franquista con una Declaración de Reconocimiento y Reparación Personal expedida en nombre del ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres.

En este documento también se declara ilegal e ilegítimo el tribunal que juzgó a esta histórica figura política y sindical del siglo XX, así como se anula su condena producida por razones políticas, ideológicas, de conciencia o creencia religiosa durante la Guerra Civil y la posterior dictadura.

Tal y como se especifica en la Declaración de Reconocimiento y Reparación Personal: “La declaración representa el compromiso del Estado con la justicia, la verdad y la reparación. Su finalidad es rendir homenaje a la dignidad de las víctimas y preservar su memoria como parte fundamental de la historia democrática de nuestro país”.

La consecución de esta declaración es fruto de una moción presentada por EU-Unides Podem en el Pleno ordinario de noviembre del año pasado que fue enmendada por el PSPV-PSOE para añadir el siguiente acuerdo: “Solicitar al Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática la concesión a Ulpiano Alonso Presa de la Declaración de Reconocimiento y Reparación Personal, recogida en el artículo 6 de la Ley 20/2022, de 19 de octubre, de Ley de Memoria Democrática”.

El concejal de Memoria Histórica y Democrática, Roberto Rovira, ha manifestado: “Hoy podemos afirmar que se ha hecho justicia democrática. Este acto no borra el dolor ni devuelve el tiempo perdido, pero sí que restituye su dignidad y el honor de su familia”. El concejal del Ayuntamiento de Sagunto ha declarado que han trabajado con convicción para acompañar a la familia en este proceso y ha agradecido la confianza depositada en la institución: “Este reconocimiento es una afirmación clara de los valores democráticos, ya que es el Estado quien reconoce que aquella condena fue injusta, ilegítima y contraria a los principios más básicos del Estado de Derecho”.

Roberto Rovira ha subrayado la importancia de este tipo de actos: “La memoria no es abrir heridas, sino cerrarlas con la verdad, con justicia y con reparación. Las instituciones democráticas tienen la responsabilidad de reparar simbólicamente a quienes fueron perseguidos por defender la libertad y la democracia. Y hoy Sagunto honra a una víctima de la represión y reafirma su compromiso con los derechos humanos, con la memoria y con la dignidad”.

La figura de Ulpiano Alonso

Ulpiano Alonso nació en Barruelo de Santullán (Palencia) el 7 de septiembre de 1897 y murió asesinado el 17 de noviembre de 1939 en Paterna junto a otras 45 personas más. Sus cuerpos fueron arrojados a la Fosa 95 del cementerio de dicha localidad, que recientemente ha sido exhumada.

Se estableció en Puerto de Sagunto a mediados de 1925 con su mujer y su hija mayor. Posteriormente, ya viviendo en nuestra ciudad, tuvo otras dos hijas. Trabajó en la Compañía Siderúrgica del Mediterráneo, donde fue capataz del tren 28 de laminación y representó a los trabajadores en el Jurado Mixto del Trabajo de Metalurgia y Siderurgia. Era, como se decía, el alma de la UGT.

Además, Ulpiano Alonso presidió el Círculo Recreativo Ferroviario y la Cooperativa de Empleados y Obreros de las Compañías Siderúrgica del Mediterráneo, Minera de Sierra Menera y Naviera Sota y Aznar, popularmente conocida como la COPE. También formó parte del grupo de trabajadores que el 24 de abril de 1932 creó la Agrupación Local del PSOE, de la que fue su primer presidente.

En 1936, fue elegido presidente del Comité de Control de la Fábrica, una vez ya había estallado la Guerra Civil. La fábrica se convirtió en la principal industria de armamento de la República, que no decayó en su producción pese a los 134 bombardeos sufridos en sus instalaciones y población y de tener que trasladar parte del proceso de fabricación a Cieza (Murcia) en septiembre de 1938. Todo ello fue reconocido con dos distinciones honoríficas entregadas por el gobierno: la Medalla del Valor a la ciudad y la Medalla del Deber a las obreras y obreros de la factoría.

Tras finalizar la guerra, Ulpiano Alonso fue detenido el 24 de abril de 1939. Después, permaneció siete meses en las prisiones que se habilitaron en Sagunto para recluir a los desafectos al régimen franquista. Durante ese tiempo, fue sometido a un Juicio Sumarísimo en el que fue acusado de Adhesión a la Rebelión y en el que Ulpiano no pudo elegir abogado, presentar pruebas, aportar testigos, solicitar careos ni recurrir a una instancia superior, como fue habitual en esos juicios.